Tu cuerpo siempre ha sido un lugar de verdad. No una verdad estética.
Una verdad emocional. El cuerpo expresa lo que la mente calla.
Y por eso, cuando lo tratamos como enemigo, perdemos el acceso a nuestra brújula.
El cuerpo no está aquí para ser castigado. Está aquí para sostener tu vida.
El hambre, los antojos, la ansiedad, el cansancio… no son defectos. Son mensajes.
Algunas señales aparecen porque el cuerpo necesita alimento. Otras señales aparecen porque el corazón necesita contención.
La descodificación empieza cuando dejas de pelear y empiezas a preguntar.
Porque en el momento en que preguntas, cambia la energía: la exigencia se vuelve curiosidad, la culpa se vuelve comprensión, y la compulsión empieza a aflojar. Esta semana es un entrenamiento de presencia.
Un regreso al lenguaje del cuerpo.
Y ese regreso, con el tiempo, se convierte en libertad.
Ruben
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